201407.27
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Redes públicas y privacidad de datos personales

Cada vez es más frecuente “pillar wifi gratis” para estar conectados constantemente. Esta práctica puede resultar muy arriesgada para nuestros datos personales.

Mucha oferta, y pocas garantías

Hoy en día muchas son las empresas, instituciones, centros y servicios que ofrecen la posibilidad a los consumidores de datos móviles de conectarse a redes abiertas que nos conectan con internet y con todos los servicios que la red ofrece. Pero, ¿nos hemos preguntado alguna vez cuál es el viaje que nuestros datos acometen para poder acceder a internet? Y es que cuando se produce una conexión (privada o pública) nuestros equipos (pc, smartphone, tablet,) reciben datos de acceso a los servicios web que solicitamos (google, whatsapp, hangouts, skype, foros, chats, etc.). Pero también se produce un envío de información desde nuestros terminales al exterior, y en ocasiones esos datos pueden ser datos personales: usuarios, contraseñas, pines, fotografías, datos de suscripción a servicios (lo que rellenamos en un formulario para que nos den de alta en un servicio). Y a veces, datos simples de conexión pueden convertirse en datos de carácter personal, como por ejemplo nuestra ubicación de coordenadas, que unida a los servicios de localización de google determina nuestra posición en cada momento.

Estos datos son los que a la par que bajamos cosas de internet, también se suben a la red. Así es como funciona internet. Y muchas son las ofertas que, estemos donde estemos, nos facilitan acceso gratuito: espacios de wifi gratuito, zonas públicas de ayuntamientos, estaciones de transporte que mientras esperamos nos dejan conectar, servicios como wifi de ono que vayas dónde vayas te regala 5gb de datos a través de los routers de sus clientes (la cosa aquí se complica).

Si fuésemos conscientes del peligro al que nos exponemos al usar estos servicios deberíamos solicitar unas mínimas condiciones de garantía de que los datos personales o no personales que transmitimos cuando nos conectamos cuentan con un mínimo de seguridad que proteja nuestra confidencialidad. En caso contrario estos datos pueden ser analizados, procesados y filtrados; si es a nivel estadístico aún podemos transigir, pero si se trata de un filtro de seguimiento y registro pues estamos fichados. No sólo estamos expuestos ante los ojos de los que nos dan el servicio, sino también hay que tener en cuenta que las redes abiertas son más vulnerables y “hackeables”. El hacker accede a la red pública como nosotros, sin un filtro de seguridad, y una vez allí puede operar con total impunidad ante un tráfico de datos de muchas personas que hacen uso de internet gratuito.

Otra práctica es “pescar wifi del vecino”. Nunca nos hemos parado a pensar que una red abierta de un desconocido puede ser una trampa para vulnerar nuestra intimidad. El riesgo es similar. Conectamos y empezamos a hacer un uso de nuestras herramientas de comunicación: hablamos por whatsapp, nos conectamos a facebook (correo y password), compramos en e-bay y pagamos con tarjeta o con paypal (nuestro dinero está en juego), y un largo etcétera de actividades que día a día hacemos con nuestros datos personales.

¿Qué hacer para proteger nuestros datos personales?

Al margen de mantener nuestro equipo protegido contra boicots externos (antivirus, cortafuegos, backups) lo primero es tener cautela y no conectar tan alegremente a cualquier red. Pensarlo bien y ver qué garantías nos ofrece la conexión. Es difícil que haya un compromiso de confidencialidad del proveedor del servicio, pero sí que es importante al menos valorar la reputación de quien nos ofrece la posibilidad de conectarnos: no es lo mismo conectarse a la red wifi del ayuntamiento de Zaragoza, por ejemplo, que conectarnos a la red wifi del Bar Manolo.

Otro consejo lógico sería que una vez conectados y expuestos nuestros datos personales tengamos el cuidado de no validarnos en ningún servicio que nos exija usuario y clave. Es decir que no emitamos desde nuestro dispositivo datos de carácter personal o íntimo, lo cual descarta el uso de mensajería por internet. En conclusión que no expongamos a terceros lo que no queremos que nadie conozca.